no hay canciones de amor como antes, idilios mágicos del tipo “hasta que la muerte os separe”, matrimonios que por no separarse aguantaban hasta el último suspiro. lo de hoy es soportar lo menos posible, ser inconformista hasta la exasperación, el detalle más insulso. La vida son dos días y no hay por qué esperar ni un minuto más a decir adiós, hasta luego, nos vemos, ciao, que te vaya bonito. Y las oportunidades que uno se pierde mientras tanto… Ni hablar!! La felicidad de uno mismo por delante. Y sin embargo, cuánto se echa de menos luego el rollo de la parejita, los fines de semana apretando la mano de la pareja, tirados en el sofá, olvidando aquellos otros sábados de noches largas de colegueo y fiesta en donde, entre otras cosas, se pretendía encontrar a la media naranja perfecta. Y tirados en el sofá, cómo se echa de menos esos momentos de búsqueda y apasionamiento. Y mientras el hielo de la copa se consume, y el alcohol matarratas se cuela en tu estómago, cuánto se añora el sofá… Es tan trivial que da miedo. Lógicamente la vida no se resume en esto, pero es una manera de simplificar las situaciones. Se trata de compaginar ambos mundos, sin que duela, sin que suponga obstáculos para nadie. Y soportar, conformarse con algo más, intentar comprender al otro, complacerle y sentirse complacido… Umm, ahora es tan ideal que echa para atrás.

En fin. Hay ahí van unos textos a colación, después de esta ligera reflexión de medianoche.

Um deste dias vou poder apaixonar-me outra vez sem me importar de saber se vai durar um ano ou um mês. Correr e saltar num dia, depois não dormir tranquilo, pensar que o amor é isto e descobrir que afinal é aquilo.

Já não há canções de amor como havia antigamente, já não há canções de amor.

Um destes dias vou ser capaz de encontrar a felicidade, avançar em marcha atrás, ir de verdade em verdade.

Dizer que o amor é aquilo, que ontem estava descoberto e ver que o fim duma paixão espreita sempre um deserto.

Já não há canções de amor por não haver quem acredite, já não há canções de amor por não haver quem acredite.

E vós almas tão ingénuas cujo amor não tem saída, que buscais nas tolas canções o açúcar que adoça a vida.Não percebeis que é o engano, que prova que há uma chance, acertar à primeira não é humano, é a essência do romance.

Já não há canções de amor como havia antigamente, já não há canções de amor, vou investigar o caso com o máximo rigor, tirar a limpo a verdade
que há nas canções de amor, vou saber se ainda é possível escrever canções de amor.

Para el desamor sólo caben cuidados paliativos, nada milagroso ni definitivo. El dolor por la pérdida de la amada se puede aminorar. Pero la humillación extrema de no ser ya más amado, lo que llaman los bardos “la herida”, no tiene compensación posible. Se lleva como un estigma. Si el finado encuentra luego otra amante, tendrá siempre presente la brutal escabechina en que acabó su anterior pasión. Y aplicará la desconfianza o el cinismo a su nueva relación. Consecuencia: será casi imposible que disfrute otra vez de la embriaguez del amor.

Un primer consejo: céntrese en los remedios caseros y huya de los trascendentales. No tome ninguna decisión que ataña al trabajo, la salud o el patrimonio. Todo sencillito. Salga con amigos que estén dispuestos a fingir que muestran interés por sus cuitas amorosas o haga actividades físicas extenuantes. El caso es que no se quede solo con su dolor. Es mil veces más fuerte que usted. Esquívelo con pastillas, televisión o alcohol, lo que sea. No se le ocurra plantarle cara porque le linchará sin contemplaciones a la vista de todos y al final de esa pelea desigual le dejará balbuceando un discurso lloroso de mea culpa, que apestará a sus allegados y del que se mofarán sus enemigos.

El segundo consejo es el obvio en cualquier adicción: no consuma. La amada es ya un fantasma. Siempre estará su sombra en la alcoba, en el paseo, en cuantos lugares frecuentaron juntos, pero es sólo un espectro. No mantenga relación alguna con ella. Serán cientos las veces que busque un pretexto para llamarla, remitirle un email o mandarle un sms. Si lo hace, cavará su tumba, y le enterrarán vivo en ella. Piense que se fue para siempre. Ojo, no que se ha muerto, porque eso exacerbaría su pena. Necesita sentir que está viva para no olvidar que le despreció, y que el resquemor mate a la nostalgia.

No lea. La lectura es idealizante. Los poemas de amor están estrictamente prohibidos y, bajo pena capital, los auténticos. Tenga presente que fueron escritos por grandes despechados como usted, y que leerlos sería como beberse una copa de ginebra como terapia de grupo en una reunión de alcohólicos anónimos.

Y basta de consejos inútiles. El desamor se cura con dolor y reloj. Alíviese con drogas, a ser posible legales, deje correr el segundero, y suerte. Está usted más solo que la una, por más que sus íntimos le intenten consolar con lindezas de comedia de enredo. Y lo malo del amor es que, en el fondo, sólo amamos la imagen que tenemos de nosotros mismos.

ELPAÍS.com, RAMÓN MUÑOZ 20/08/2009

Amor con otro amor se cura

Advertisement

Dejar un comentario

Archivado bajo anecdotario, citas, Opinión

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s