atrévete…

Hacía mucho tiempo que no aparecía por aquí con algún link curioso o con alguna letra o video interesante.

Y este tema de Los Planetas me parece oportuno, ahora y siempre, porque siempre y, ahora concretamente, el tema de las segundas oportunidades está a la orden del día (vaya! parece que a la primera, o no nos damos por aludidos, somos bastante imbéciles o es que de tan cerca y evidente como aparece no somos capaces de verlo). Personalmente, nunca he creído en las segundas oportunidades. La vida es un tren que pasa y se coge o se deja. Si a la primera oportunidad no te has dado cuenta de que tienes ante tus narices a la persona que te quiere es porque eres imbécil. Y aunque digas mil veces que es lo que andabas buscando (el perfil deseado que encaja contigo), nadie te creerá si como dice la canción tienes que volver a la segunda, a la tercera, a decirle todo aquello que no pudiste o supiste decir en la primera ocasión.

Y como dice la canción, cómo te atreves ahora a decir todo lo que no dijiste, a hacer todo lo que no hiciste, si anteriormente ya te supliqué y no me hiciste caso… Para más reflexión, escucha la canción y lee con atención la letra.

Ahora sé en qué nos parecemos
ahora parece que sé que tú y yo somos iguales
y aunque sé, que no me lo merezco
he venido a pedirte otra oportunidad.

No sé cómo te atreves a venir a decirme que me quieres
cuando yo te he suplicado muchas veces y jamás me hiciste caso
no sé cómo puedes atreverte a venir y a pedirte que te acepte
cuando tú no has aceptado ni una sola de las cosas que te pido.

Ahora sé lo mucho que te quiero
y ahora quiero que tú digas que me quieres igual
y aunque no puedo decir que lo siento
ahora siento que por fin puedo decir la verdad.

No sé cómo te atreves a venir a decirme que me quieres
cuando yo te he suplicado muchas veces y jamás me hiciste caso
no sé cómo puedes atreverte a venir y a pedirme que te acepte
cuando tú no has aceptado ni una sola de las cosas que te pido.

Ya sé que no tenía que haber venido
pero dónde puedo estar mejor que aquí contigo.

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zombis!!!

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1. Un cadáver viviente que se alimenta de la carne de los humanos.

2. Un hechizo vudú para revivir a los muertos.

3. Un dios serpiente vudú.

4. Alguien que se mueve y actúa con aturdimiento, “como un zombi”.

[Palabra originaria del África occidental]

Los muertos andantes no son ni obra de la magia negra, ni tampoco de una fuerza sobrenatural. Tienen su origen en un virus conocido como Solanum, palabra latina utilizada por Jan Vanderhaven, el primero en descubrir esta enfermedad.

El Solanum funciona viajando dentro del sistema sanguíneo desde el punto de entrada inicial hasta el cerebro. De un modo que aún  no se ha llegado a comprender, el virus usa las células del lóbulo frontal para la replicación y las destruye en el proceso. Durante este período, cesan todas las funciones del cuerpo. Cuando se para el corazón, se da por muerto al sujeto infectado. El cerebro, sin embargo, continúa vivo pero inactivo mientras el virus muta las células y las convierte en un órgano completamente nuevo. La particularidad más decisiva de este nuevo órgano es su independencia del opxígeno. Si eliminamos la necesidad de este elemento tan importante, el cerebro de los no muertos, puede utilizar, pero no depende de él en ninguna medida, el complejo mecanismo de apoyo del cuerpo humano. Una vez completada la mutación, este nuevo órgano reanima el cuerpo conmvirtiéndolo en una forma que guarda poco parecido (fisiológicamente hablando) con el cadábver original. Algunas de las funciones corporales continúan siendo constantes, otras operan de manera diferente y las restantes se inhabilitan para siempre. Este nuevo organismo es un zombi, un miembro de los muertos vivientes.

El Solanum es cien por cien contagioso y cien por cien letal. El virus no se transmite ni por el aire ni por el agua, sino sólo a través del contacto directo de fluidos. La mordedura de un zombi, a pesar de que es la forma de transferencia más conocida, no es en abosluto la única. Hay humanos que se han infectado por rozar una herida abierta contra otra de un zombi o al ser salpicados con sus restos después de una explosión.

Una vez que el humano se infecta, no se puede hacer gran cosa por salvarlo. Esto se debe a que el Solanum es un virus y no una bacteria, por lo que los antibióticos no hacen efecto.

Los no muertos no poseen ni fuerza sobrenatural ni cualidades sobrehumanas. Nunca olvides que el cuerpo de un no muerto es, antes que otra cosa, humano. Imagina que el cuerpo humano es un juego de herramientas. El cerebro sonámbulo posee estas herramientas y, sólo éstas están a su disposición.

Los ojos de un zombi no son diferentes de los de un humano corriente. Hay teorías que sugieren que el movimiento de los humanos son más rápidos y suaves, lo que provoca la atención del denominado ojo zombi.Los zombis no perciben, literalmente, los estímulos físicos. Todos los receptores nerviosos siguen muertos despuésd de la resurrección. Tampoco poseen poderes de regeneración, ni capacidad para repararse a sí mismos, lo cual supone una importante desventaja. Cada vez que nos esforzamos físicamente, los músculos se desgastan. Con el tiempo, estos músculos se reconstruyen y pasan a ser más fuertes que antes. Sin embargom, la masa muscular de un gul permanecerá dañada, reduciendo su efectividad cada vez que la use.

La esperanza de vida media de un zombie es (cuánto tiempo es capaz de funcionar antes de descomponerse del todo) de tres a cinco años. Cuando un cuerpo humano muere, su carne inmediatamente se cubre de billones de organismos microscópicos. Estos organismos siempre estuvieron presentes en el entorno externo y dentro del cuerpo. Mientras vivimos el sistema inmunológico funciona como una barrera para estos organismos.  Cuando morimos la barrera se abre, y los zombis están expuestos a ello.

Los pulmones de los no muertos continúan funcionando en lo que se refiere a inhalar aire y expulsarlo de su cuerpo. Esta función otorga a los zombis su firma personal: el gemido. Lo que los pulmones y la química del cuerpo no consiguen, sin embargo, es extraer el oxígeno y eliminar el dióxido de carbono. Dado que el Solanum obvia la necesidad de ambas funciones, el sistema respiratorio queda obsoleto en el cuerpo de un gul.

Los zombis son criaturas estériles. Sus órganos sexuales están necróticos y son impotentes. No poseen emociones ni sentimiento, ni tampoco inteligencia, así como tampoco habilidades para el lenguaje.

Ya sabéis: si os topáis con ellos, ya sea en la realidad o en la ficción, tened en cuenta estos pequeños detalles. Suerte!!

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el hombre que dibujaba con bic

“Impacto y biografía: que sea una imagen potente pero también que me diga algo a mí de lo que es la vida. Existe un cierto poso de melancolía y de soledad metafísica, algo perturbador en el hecho de elegir una imagen de algo que ya es pasado y (re)creando en papel durante días, afirma el autor, Juan Francisco Casas.

Dice no interesarle el hiperrealismo, “me parece muy frío y eso es algo que yo intento evitar, tanto técnicamente como, de manera más clara, temáticamente”. Pero la naturalidad de sus dibujos, sus escenas de fiestas con amigos, sexo, poses divertidas y sensuales, nos muestra un mundo cercano, casi se puede palpar.

“Me gustan muchos artistas, Luc Tuymans, Erwin Wurm, Frans Hals Wolfgang Tillmans, Martin Kippenberger, etc.”

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Puede que los motivos no gusten a todos, por su similitud con escenas fotográficas, demasiado realistas. Lo que es irrepochable es su dominio con el bolígrafo Bic, el de toda la vida, todo un clásico. Alucinante.

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Entrevista completa en el diván japonés (nº 0, junio 2009)

http://www.juanfranciscocasas.com/


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algo así como una catarsis

Rebusco entre papeles viejos, cuadernos que aún conservan la tinta casi intacta de años pasados. Ahora es cuando uno se da cuenta del paso del tiempo. Parece ayer (por lo menos en la memoria, e incluso cuando me miro al espejo, me siento como el de antes), pero echando un vistazo a esos cuadernos de universidad, los dibujos en los márgenes, la letra cambiante, me doy cuenta de que eso fue ya hace mucho.

El caso es que andaba buscando algo que sirviera de introducción al texto que va a continuación, algo que había leído de los formalistas rusos, también de los poetas griegos, acerca de la conexión entre lector-autor, especie de experiencia catártica, de verse reflejado en el propio texto y poder expulsar así todo lo que uno llevaba ya dentro, poder así “liberarse y purificarse”.

Pues eso me ha pasado mientras leía a Paul Auster, en concreto, estos fragmentos que ahora os copio. De esas veces que incluso te da por pensar si tu vida no será también otra obra de ficción (aunque más bien creo que las obras de ficción se basan sin cesar en la vida real). Ahí va:

Yo estaba en buena forma aquella noche. Sophie me inspiraba y no tardé mucho en animarme. Gasté bromas, conté historias, hice pequeños trucos con la cubertería. Era una mujer tan bella que costaba apartar los ojos de ella. Quería verla reír, ver cómo respondía su cara a lo que decía, observar sus ojos, estudiar sus gestos. Dios sabe qué tonterías dije, pero hice todo lo posible por distanciarme, por ocultar mis verdaderos motivos bajo aquel derroche de encanto. Aquélla era la parte dura. Yo sabía que Sophie se sentía sola, que quería el consuelo de un cuerpo cálido junto al suyo, pero un rápido revolcón en el heno no era lo que yo buscaba, y si me movía demasiado deprisa probablemente todo quedaría en eso. En aquella primera etapa, Fanshawe seguía estando allí con nosotros, el vínculo implícito, la fuerza invisible que nos había unido (…)

Todo aquello creaba una tensión exquisita. A medida que avanzaba la velada, los comentarios más casuales se cargaban de matices eróticos. Las palabras ya no eran simplemente palabras, sino un curioso código de silencios, una forma de hablar que daba vueltas continuamente en torno a lo que se decía. Mientras evitásemos el verdadero tema, el hechizo no se rompería. Ambos nos deslizamos de manera natural hacia ese tono burlón, que se hizo aún más poderoso porque ninguno de nosotros abandonó la broma. Sabíamos lo que hacíamos, pero al mismo tiempo fingíamos no saberlo. Así comenzó mi cortejo de Sophie, despacio, decorosamente, creciendo muy poquito a poco.

Después de la cena paseamos durante unos veinte minutos en la oscuridad de finales de noviembre y acabamos la noche tomando unas copas en un bar del centro. Fumé un cigarrillo tras otro, pero ése fue el único indicio de mi tumulto interior. Sophie me habló durante un rato de su familia en Minnesota, sus tres hermanas más jóvenes, su llegada a Nueva York ocho años antes, su música, sus clases, su plan de volver a trabajar el próximo otoño, pero estábamos tan atrincherados en el tono jocoso que cada comentario se convertía en una excusa para nuevas risas. Podríamos haber continuado así, pero había que pensar en la canguro, así que finalmente cortamos a eso de medianoche. La llevé hasta la puerta del apartamento y allí hice mi último gran esfuerzo de la noche.

—Gracias doctor —dijo Sophie—. La operación ha sido un éxito.

—Mis pacientes siempre sobreviven —dije—. Es por el gas de la risa. Abro la válvula y poco a poco mejoran.

—Ese gas podría crear hábito.

—Ésa es la idea. Los pacientes no cesan de volver pidiendo más, a veces dos o tres sesiones por semana. ¿Cómo cree usted que pago mi piso de Park Avenue y la casa de verano en Francia?

—Así que hay un motivo oculto.

—Por supuesto. Me mueve la avaricia.

—Su clientela debe ser muy numerosa.

—Lo era. Pero ahora estoy más o menos retirado. Últimamente tengo una sola paciente, y no estoy seguro de si volverá.

—Volverá —dijo Sophie, con la sonrisa más coqueta y radiante que yo había visto jamás—. Cuente con ello.

(…)

Nos sonreímos de nuevo y luego le di un gran abrazo de oso y un breve beso en los labios y bajé la escalera lo más deprisa que pude.

Me fui derecho a casa, comprendí que acostarme era imposible y pasé dos horas delante de la televisión, viendo una película sobre Marco Polo. Finalmente me quedé como un tronco a eso de las cuatro, en mitad de la reposición de Rumbo a lo desconocido (…)

Me esforcé mucho en mi cortejo. Sin duda mis motivos eran transparentes, pero quizá eso fue lo bueno. Sophie sabía que me había enamorado de ella, y el hecho de que no me abalanzase, de que no la obligase a declarar mis sentimientos hacia mí, probablemente contribuyó más que ninguna otra cosa a convencerla de mi seriedad. Sin embargo, yo no podía esperar eternamente (…) Llegó un momento en que noté que ya no estábamos empeñados en un combate, que las cosas se habían asentado entre nosotros. Al pensar ahora en ese momento, me tienta utilizar el lenguaje tradicional del amor. Deseo hablar con metáforas de calor, de fuego, de barreras que se derriten ante pasiones irresistibles. Soy consciente de lo ampulosos que pueden sonar esos términos, pero al final creo que son exactos. Todo había cambiado para mí, y palabras que nunca había comprendido, súbitamente empezaron a tener sentido (…) No estoy hablando tanto de deseo como de conocimiento, del descubrimiento de que dos personas, a través del deseo, pueden crear algo más poderoso de lo que ninguna de ellas podría crear sola (…) Al pertenecer a Sophie, empecé a sentir como si perteneciera a todos los demás. Resultó que mi verdadero lugar en el mundo estaba más allá de mí mismo, y si estaba dentro de mí, también era ilocalizable. Era el diminuto espacio entre el yo y el no yo, y por primera vez en mi vida vi esta nada como el centro exacto del mundo.

Era el día en que yo cumplía treinta años. Conocía a Sophie desde hacía aproximadamente tres meses y ella insistió en que lo celebráramos. Yo estaba reacio al principio, ya que nunca había dado mucha importancia a los cumpleaños, pero el sentido de la ocasión de Sophie acabó convenciéndome (…)

Con mucha frecuencia acabábamos haciendo el amor. Sophie estaba tan hambrienta como yo, y a medida que pasaban las semanas la casa se fue erotizando lentamente, transformándose en un dominio de posibilidades sexuales. El mundo subterráneo salió a la superficie. Cada habitación adquirió su propio recuerdo, cada lugar evocaba un momento diferente, de modo que, incluso en la calma de la vida práctica, un determinado trozo de alfombra, digamos, o el umbral de una puerta determinada, ya no eran estrictamente una cosa sino una sensación, en eco de nuestra vida erótica. Habíamos entrado en la paradoja del deseo. Nuestra necesidad del otro era inagotable, y cuanto más la satisfacíamos, más parecía aumentar.

La habitación cerrada,  P A U L  A U S T E R

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y cuando abro los ojos… no veo nada!!

Z a t o i c h i   T A K E S H I   K I T A N O

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no hay canciones de amor como antes, idilios mágicos del tipo “hasta que la muerte os separe”, matrimonios que por no separarse aguantaban hasta el último suspiro. lo de hoy es soportar lo menos posible, ser inconformista hasta la exasperación, el detalle más insulso. La vida son dos días y no hay por qué esperar ni un minuto más a decir adiós, hasta luego, nos vemos, ciao, que te vaya bonito. Y las oportunidades que uno se pierde mientras tanto… Ni hablar!! La felicidad de uno mismo por delante. Y sin embargo, cuánto se echa de menos luego el rollo de la parejita, los fines de semana apretando la mano de la pareja, tirados en el sofá, olvidando aquellos otros sábados de noches largas de colegueo y fiesta en donde, entre otras cosas, se pretendía encontrar a la media naranja perfecta. Y tirados en el sofá, cómo se echa de menos esos momentos de búsqueda y apasionamiento. Y mientras el hielo de la copa se consume, y el alcohol matarratas se cuela en tu estómago, cuánto se añora el sofá… Es tan trivial que da miedo. Lógicamente la vida no se resume en esto, pero es una manera de simplificar las situaciones. Se trata de compaginar ambos mundos, sin que duela, sin que suponga obstáculos para nadie. Y soportar, conformarse con algo más, intentar comprender al otro, complacerle y sentirse complacido… Umm, ahora es tan ideal que echa para atrás.

En fin. Hay ahí van unos textos a colación, después de esta ligera reflexión de medianoche.

Um deste dias vou poder apaixonar-me outra vez sem me importar de saber se vai durar um ano ou um mês. Correr e saltar num dia, depois não dormir tranquilo, pensar que o amor é isto e descobrir que afinal é aquilo.

Já não há canções de amor como havia antigamente, já não há canções de amor.

Um destes dias vou ser capaz de encontrar a felicidade, avançar em marcha atrás, ir de verdade em verdade.

Dizer que o amor é aquilo, que ontem estava descoberto e ver que o fim duma paixão espreita sempre um deserto.

Já não há canções de amor por não haver quem acredite, já não há canções de amor por não haver quem acredite.

E vós almas tão ingénuas cujo amor não tem saída, que buscais nas tolas canções o açúcar que adoça a vida.Não percebeis que é o engano, que prova que há uma chance, acertar à primeira não é humano, é a essência do romance.

Já não há canções de amor como havia antigamente, já não há canções de amor, vou investigar o caso com o máximo rigor, tirar a limpo a verdade
que há nas canções de amor, vou saber se ainda é possível escrever canções de amor.

Para el desamor sólo caben cuidados paliativos, nada milagroso ni definitivo. El dolor por la pérdida de la amada se puede aminorar. Pero la humillación extrema de no ser ya más amado, lo que llaman los bardos “la herida”, no tiene compensación posible. Se lleva como un estigma. Si el finado encuentra luego otra amante, tendrá siempre presente la brutal escabechina en que acabó su anterior pasión. Y aplicará la desconfianza o el cinismo a su nueva relación. Consecuencia: será casi imposible que disfrute otra vez de la embriaguez del amor.

Un primer consejo: céntrese en los remedios caseros y huya de los trascendentales. No tome ninguna decisión que ataña al trabajo, la salud o el patrimonio. Todo sencillito. Salga con amigos que estén dispuestos a fingir que muestran interés por sus cuitas amorosas o haga actividades físicas extenuantes. El caso es que no se quede solo con su dolor. Es mil veces más fuerte que usted. Esquívelo con pastillas, televisión o alcohol, lo que sea. No se le ocurra plantarle cara porque le linchará sin contemplaciones a la vista de todos y al final de esa pelea desigual le dejará balbuceando un discurso lloroso de mea culpa, que apestará a sus allegados y del que se mofarán sus enemigos.

El segundo consejo es el obvio en cualquier adicción: no consuma. La amada es ya un fantasma. Siempre estará su sombra en la alcoba, en el paseo, en cuantos lugares frecuentaron juntos, pero es sólo un espectro. No mantenga relación alguna con ella. Serán cientos las veces que busque un pretexto para llamarla, remitirle un email o mandarle un sms. Si lo hace, cavará su tumba, y le enterrarán vivo en ella. Piense que se fue para siempre. Ojo, no que se ha muerto, porque eso exacerbaría su pena. Necesita sentir que está viva para no olvidar que le despreció, y que el resquemor mate a la nostalgia.

No lea. La lectura es idealizante. Los poemas de amor están estrictamente prohibidos y, bajo pena capital, los auténticos. Tenga presente que fueron escritos por grandes despechados como usted, y que leerlos sería como beberse una copa de ginebra como terapia de grupo en una reunión de alcohólicos anónimos.

Y basta de consejos inútiles. El desamor se cura con dolor y reloj. Alíviese con drogas, a ser posible legales, deje correr el segundero, y suerte. Está usted más solo que la una, por más que sus íntimos le intenten consolar con lindezas de comedia de enredo. Y lo malo del amor es que, en el fondo, sólo amamos la imagen que tenemos de nosotros mismos.

ELPAÍS.com, RAMÓN MUÑOZ 20/08/2009

Amor con otro amor se cura

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…and i will love u better

Better
Get another coal on the fake fire cover on the wet tiles
On the wet tiles
Better
Running out of of time is gonna cost you more than just your sweet smile
To a sweet smile

And I will love you better
I will love you better
I will love you better
I will love you better
I will love you better (x2)

Headway
Learn to love a thriller so the words you leave me on my pillow read better
Cheap card forever
Headway
Can pull it apart and in time you see it’s going better than ever
It’s going better than ever harder for safe guard in your bed clothes

I will love you better…

And the thought and the thought and the thought of you
I thought we’d be doing the fateful few together, together
And I’d thought that you might feel the same
With your insect skin and my lions mane
And be you
To be you

And the thought of you was crystal clear,
I could warn myself or bin you dear
It could of been you, could of been you

To be you

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